En primera fila

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😀

Cuando era chica recuerdo a mi mamá repetir una frase que no entendía: “El fondo de la olla, solo la cuchara lo conoce.” Siendo niña no tienes mucho contexto para comprender qué le puede pasar a una herramienta de cocina para tener una historia que los demás no ven 😀 ;  sin embargo, hoy sé que existen eventos que solo podemos apreciar completamente, cuando los hemos vivido en primera fila.

Por mucho que otros te platiquen, te expliquen y te manden videos de lo que significa ver mermada tu salud, y pasar por meses de estudios médicos buscando el diagnóstico correcto y/o el tratamiento indicado, difícilmente podrás entenderlo sin caminar antes un buen rato, dentro de esos zapatos.

Los zapatos pueden no ser bonitos, pero la experiencia – el conocimiento vivencial-  es lo único que puede abrirte la puerta a una nueva realidad.

Esta noche no escribo desde mi cocina. Es casi la media noche y me encuentro posteando desde mi cama donde todavía estoy procesando las últimas noticias recibidas por el hepatólogo.  Han pasado ocho meses de vislumbrar muchos  “espejismos de infortunio” que se han ido desvaneciendo (y siguen haciéndolo) conforme avanzamos en nuestro caminar.


Hoy nadie nos lo cuenta:

Lo que viene para dañarnos solo puede fortalecernos cuando elegimos permanecer ubicados en el propósito.


 “¿Por qué me pasa esto a mí?” es lo que muchos se preguntan, pero no es nuestro caso. Mi marido, mis hijas y yo hemos escogido irnos detrás de comprender el “para qué”, y aunque han habido muchas lágrimas, éstas no dejan de ser grandemente superadas por gratas sorpresas que se salen de nuestra lógica.  No es que sean más las cosas buenas que las malas, sino que TODAS ellas están siendo alineadas por Dios para un solo objetivo: NUESTRO BIEN.

Después de dos meses de transicionar con mi marido hacia un nueva forma de alimentación, el especialista ha corroborado hoy  en los resultados de los últimos estudios,  que las enzimas del hígado se han casi normalizado. Sin dejar de manifestar su asombro ante el grado de mejoría, nos instó a no quitar el dedo del renglón continuando adelante con estos cambios en la dieta, entendiendo que se trata de aprender a vivir un nuevo estilo de vida saludable.

Este no es el fin de la carrera sino el inicio de un nuevo ciclo. Estoy lista para seguir recibiendo lo que está preparado para nosotros en esta odisea. ¡Aquí vamos!

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