Redireccionando

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Estaba recordando las veces que hemos estado en el hospital con mi esposo  y las enfermeras le hacían la misma pregunta: “Del 1 al 10 ¿Cuál es su nivel de dolor?” Esta interrogante solo va dirigida al paciente, sin embargo, los que caminamos esta odisea junto con él, estamos también pasando por momentos que duelen.

Estoy descubriendo que el dolor en el corazón necesita de tanta atención como el que es producido en alguna parte del cuerpo.  Sí, me ha dolido ver a mi marido pasar por esto, y  en la etapa en la que nos encontramos, estoy siendo confrontada con la necesidad de reconocer que esto está ahí.


Intentar suprimir, negar ó ignorar el dolor interno te llevará a un constante tormento que te dejará secuelas.


La salud es el balance integral de tu ser;  mientras que la enfermedad es el estado de desequilibrio en el cual el dolor del corazón, es un foco de infección. 

Que te repitas a ti mismo que no te duele, ó esperar a que deje de doler con el tiempo, es lo mismo que creer que es posible cocinar frijoles en una olla de presión indefinidamente sin consecuencias. Tarde que temprano los daños se verán manifestados. (Si has visto explotar una olla de presión sabes a qué me refiero).  Hoy estoy entendiendo que salir de ese estado requiere de participar activamente descubriendo nuevas avenidas para aliviar esa presión interna que el dolor implica, pero mucho más que eso, para permitir que el dolor, se vuelva en el motor de tu fuerza.


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No estoy hablando de métodos psicológicos sino de mi experiencia vivencial. Estoy REDIRECCIONANDO mi pesar para que éste funcione en mi beneficio personal. 


Redireccionar implica crear una NUEVA RUTA y aprender a andar en esta. Tengo la opción de encerrarme a llorar por días para “desahogarme”, sin embargo avanzar sobre esas vías solo me ubicará sobre arenas movedizas en calidad de víctima (lo cual yo no soy).   Es aquí donde necesito ubicarme en mi verdadera identidad y partiendo de ahí, trazar este nuevo mapa interno por el que puedo darle salida a lo que duele, convirtiendo las lágrimas en el combustible para volar sobre mis tormentas.


Estoy prestándome para que los beneficios de nuestra experiencia en esta aventura  trasciendan a otros a través de este blog y otros medios; es así como en mi caso,  estoy redireccionando poco a poco, lo que puede causar “sobrepeso en mi corazón”.


Los resultados que estoy viviendo puedo compararlos a los de estar en un SPA en medio de un desierto. 😀  je je je…… Ya no estoy preocupada porque me saquen pronto de las altas temperaturas, estoy ocupada disfrutando de esta NUEVA RUTA comprobando la transformación de eso que pesaba, en la propulsión que me lleva hacia adelante.

Esa nueva autopista está disponible para ti. Tú también puedes redireccionar lo que hasta hoy has tenido guardado con la esperanza de que se desvanezca. El tiempo no hará el trabajo que te corresponde. Date a ti mismo esta oportunidad.

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BOCADITOS DE PAZ

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